
Arquitectura III
Enmascarados de realidad, a miradas nos construimos plumas de piedra que injertamos en columnas, rejas y techos.
Y yo te haré volar a ti y yo ya alzo el vuelo sintiendo el airón de tu aliento.
A pesar de que nos enmascaramos de piedra
solamente ella, acéfala,
siente sin duda que el equilibrio está en las alas.
La fortaleza de la victoria son unas alas de piedra
que golpean, dentro de las olas del mar, campanadas
que resuenan campanas de olas al viento
y que se brujulan hasta alcanzar en playa el rostro
anclado en el azul, mar adentro.
El rumor de las olas que se manda le recuerda la vida más allá de la piel,
mientras, la mirada , mirándose el universo desde el calidoscopio marino,
permanece a buen recaudo entre todos los recuerdos que tiene el mar y que son todos
porque no ha olvidado nada de todo lo que ha bañado a lo largo de toda la eternidad.
(francescpicas.com)


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